12 meses, 12 historiadoras del arte: Tania Pardo

La entrevista de este mes de la sección 12 meses, 12 historiadoras del arte es a Tania Pardo, responsable del Departamento de Exposiciones de La Casa Encendida, además de profesora asociada de Historia del Arte en la UCM.  Conocí a Tania Pardo en mi último año del Grado de Historia del Arte, en las prácticas de una asignatura (Arquitectura y Modernidad) y posteriormente, tuve la suerte de que nos diera una clase sobre arte español de los noventa; y a partir de ese momento empecé a interesarme por el arte español más actual. Así que Tania Pardo, aparte de ser una gran profesional y un referente, también me inspiró (y ayudó) para decidir durante mi máster sobre qué tema hacer mi TFM (arte de los noventa español) por lo que  tenía que estar entre mis 12 entrevistas a historiadoras del arte.

Tania Pardo estudió Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid. Posteriormente, ha trabajado en la Galería Masha Prieto, y escrito en medios como Lápiz o Babelia, entre otros. Desde 2003 a 2010 estuvo trabajando en el MUSAC, siendo la comisaria de Laboratorio 987 de dicho museo. Además ha estado trabajando como comisaria independiente en torno a 5 años con exposiciones como Sin Heroísmos por favor (CA2M), Retando a la suerte, Bello público…entre  muchas otras. Esto es un breve resumen de su amplia experiencia en distintos campos del mundo del arte. Actualmente, trabaja en La Casa Encendida en el Departamento de Exposiciones y es profesora en la UCM.

Os dejo con la interesante entrevista Tania Pardo, a la que agradezco enormemente por haber tenido tiempo para unas preguntas sobre su experiencia como Historiadora del Arte.

10/3/2017 Entrevista a Tania Pardo:

¿Por qué decidiste estudiar Historia del Arte? ¿Y por qué arte contemporáneo?

Decidí estudiar Historia del Arte porque me gustaba mucho escribir. Mi madre es periodista y mi padre había estudiado Historia del Arte, he tenido una formación bastante visual y creativa desde pequeña. Así que pensé que Historia del Arte podía reunir todo lo que me gustaba: escribir sobre creación. Historia del Arte me ofrecía la posibilidad de poder trabajar con lo visual y lo creativo, estar cerca de artistas y profesionales, trabajar en una galería o museo, y relacionarme con todo aquello que tuviera vinculación con la expresión artística…también pensé que si escribía podría hacer crítica de arte, entonces desconocía qué era un comisario y que se denominada así a quien organizaba una exposición. Cuando finalicé lo que entonces se llamaba COU estaba un poco despistada respecto a qué estudiar pero como a mí me gustaban las letras y las humanidades fantaseé con estudiar periodismo, antropología, humanidades y al final me decidí por Historia del Arte, me parecía que reunía todo lo que me interesaba.

Me licencié en la Universidad Autónoma de Madrid, y fuimos la primera promoción que hacíamos la carrera en cuatro años y allí, gracias a profesores como Juan Antonio Ramírez descubrí el arte contemporáneo. También me fascinó el arte del siglo XIX pero, desde luego, el arte a partir de las primeras vanguardias me entusiasmó. Lo más atractivo del arte contemporáneo era, entre otras cosas, poder trabajar y colaborar con artistas que estaban vivos. Otra asignatura que me marcó fue Teoría del Arte, que impartía el catedrático en estética José Jiménez. Él no hacía exámenes sino que nos evaluaba a través de trabajos que consistían en críticas de exposiciones. Recuerdo que para esta asignatura, que se impartía en el primer curso, nos propuso hacer una crítica de la exposición Cocido y Crudo, comisariada por Dan Cameron, y que estaba en ese momento en el Museo Reina Sofía. La visité cinco o seis veces porque me impresionó muchísimo y entonces pensé: me quiero dedicar al arte contemporáneo y quiero saber más sobre todo esto.

¿Cómo empezaste trabajando el mundo del arte?

Terminé de estudiar la carrera con 21 años, en 1998 y comencé los cursos de doctorado  pero  tenía claro que quería hacer exposiciones, coordinar actividades culturales, aprender sobre la gestión del arte. Y con nada de experiencia al terminar la licenciatura empecé a trabajar como asistente en una galería, que se llamaba Masha Prieto.  Como era bastante inquieta (y de aptitud entusiasta) colaboré con un espacio  independiente que se llamaba Garaje Pemasa, y escribí en el catálogo de una de exposición de la artista Victoria Encinas,  y bastante joven, con 23 años, también comencé a escribir para la revista Lápiz.

De tu paso por el MUSAC (León) en Laboratorio 987 (2003-2010) ¿Qué te aportó esta experiencia? Cuéntanos un poco sobre esta fase de tu trabajo.

Para mí ha sido fundamental toda esta experiencia en mi trayectoria profesional…en aquel momento venía del mundo de la escritura, trabajando en Lápiz y otros medios (Periódico del Arte, ABC del Arte, ¿Qué hago yo aquí?, etc.), o también dedicándome a la gestión, en una galería. Entonces en 2003 aparecen unas becas de gestión cultural de un museo nuevo que se abriría en 2005, y que se llamaría MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León)…que estaba dirigido por Rafael Doctor y el conservador jefe era Agustín Pérez Rubio y con el que había coincidido en la gallera de Valencia que él dirigía. Entonces solicité la beca y me lo concedieron y así pasé a formar parte del equipo de Rafael Doctor desde el comienzo. Aprendí cómo se forma una colección de museo, las estrategias de gestión…estuve vinculada al MUSAC entre el 2003 y 2010. Fueron unos años de aprendizaje impresionantes…también  es verdad que esto forma parte del contexto del arte en España, y de un boom de apertura de nuevos museos…por ejemplo, en Castilla y León se abrieron 5 museos en este momento. En el MUSAC había un buen presupuesto para trabajar. Rafael Doctor decide que yo sea la comisaria de la sala  Laboratorio 987, donde exponían artistas españoles por primera vez en una institución o extranjeros si era la primera vez que mostraban su trabajo en individual en España. Tenía un presupuesto donde podía pagar honorarios, producción de obra, además de una periodicidad independiente al museo y la total confianza y libertad por parte del director del museo. Creo que debo mucho al MUSAC, una gran experiencia, me posibilitó trabajar con otros profesionales, era un equipo estupendo y es (muchos de mis compañeros siguen trabajando allí) y colaborar con distintos artistas como Ryan McGinley, Philipp Fröhlich, Clare E. Rojas, Abigail Lazkoz, Regina de Miguel, Antonio Ballester Moreno, etc. Han pasado muchísimos artistas por Laboratorio 987, o comisariar o coordinar grandes exposiciones como la de Fernando Sánchez Castillo o Dora García, etc. Éramos un equipo muy joven y eso permitió trabajar de una forma muy intuitiva, sincera y apasionada.

¿Qué piensas del panorama laboral que ofrece el mundo de la Historia del Arte? ¿Qué cosas cambiarías?

Creo que el arte es necesario en nuestras vidas, cambiarían muchas cosas porque existe una precariedad bastante sangrante en nuestro sector y esto tiene que ver con algo cultural en nuestro país y cómo desde la educación, -la enseñanza en colegios y universidades-se enseña el arte y a trabajar con la creación. Creo que tras cuarenta años de dictadura se pensó en la universidad como un lugar muy idealizado, pero hay que cuidar esta institución, trabajar sobre procesos de aprendizaje y mimar al docente. Además hay que aumentar la enseñanza artística desde pequeños y convertir el hecho de visitar galerías de arte, museos, saber qué es una performance, un comisario, etc. en un hábito cotidiano, y que además de asociarlo a lo lúdico, a lo bonito se asociara al hecho de repensar y reflexionar…creo que se debe dignificar la profesión cultural. Se han conseguido muchas cosas en los últimos años y los modos de hacer están cambiando y hay una mayor sensibilización por el mundo del arte, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer…

Cuando estaba estudiando la carrera siempre éramos muchas más mujeres que hombres en clase. Sin embargo, los profesores que impartían el grado eran mayoritariamente hombres, salvo algunas excepciones ¿Qué opinas de esto? ¿Qué problemas tienen las profesionales de la Historia del Arte para llevar a cabo su trabajo?

Bueno más que en las universidades, que tampoco estadísticamente conozco…a lo largo de la Historia parece que se ha vinculado el aprendizaje de Historia del Arte como carrera muy femenina, y en los últimos años, sin duda, hay un número más igualitario entre chicos y chicas. El logro estará en la propia inclusión cuando se dejara de señalar si un grupo de música es solo de chicas, si en una exposición hay más mujeres que hombres, etc. Cuando no fueran necesarias las cuotas. De hecho, en La Casa Encendida entendemos el feminismo más allá de las cuotas como un activismo basado en hechos y gestos cotidianos. Pero esta institución es una excepcionalidad, somos un equipo donde el 80% somos mujeres y el 60% madres. Hay una realidad aún de desigualdad que es más evidente en determinados puestos laborales, estadísticamente hablando o, como verdad objetiva, hay  más hombres que dirigen museos que mujeres, sin embargo, los equipos de gestión y producción suelen estar formados por más mujeres. Muchas artistas tienen miedo a desaparecer y asocian esa “desaparición” al hecho de tener hijos, también hay un componente muy social en esta cuestión: el de estar presente, participar de inauguraciones, cuesta mucho llegar a todo. Aunque todo esto está cambiando hay algunos hombres todavía que esto no se lo cuestionan pero lo del concialiación tiene más que ver con un sistema social que habría que cambiar.

En la actualidad, eres la responsable del Departamento de Exposiciones de La Casa Encendida (Madrid)… ¿Qué labores desempeñas?

En el Departamento de Exposiciones de La Casa Encendida lo que hacemos es programar las exposiciones de esta institución. A través de diferentes proyectos, bien exposiciones de encargo, exposiciones con comisariado externo o exposiciones en las que yo misma he sido la comisaria. También se genera mucho trabajo de gestión y, por supuesto, mucha relación con los artistas. Trabajamos con la programación a dos años vista, por ejemplo, ahora mismo estamos con las exposiciones que programaremos en 2019. También desarrollamos un programa de aproximación al arte contemporáneo y a las exposiciones de LCE, que se llama Chimenea y consiste en que cada semana tenemos una actividad. Por un lado, están los Power Art Point donde reunimos a dos artistas que no se conocen previamente y, como premisa, no pueden usar el Power Point para mostrar su obra; también realizamos recorridos con invitados especiales a las exposiciones que suelen ser otros artistas y así se establecen nuevos diálogos entorno una misma exposición, o talleres con artistas fuera de La Casa Encendida. Nos interesa mucho que las exposiciones sean muy vivas, y que se vivan más allá de ser visitadas por distintos “públicos”. Intentamos que sea un lugar en el que ocurran muchas cosas y se genere distinta actividad…A veces parece que inaugura una exposición y que ya está todo hecho tras investigar el tema sobre el que trabajar…pero no; la exposición tiene que ser vivida y pensada por otros agentes que en principio estaban ajenos y que son fundamentales cuando una muestra termina.

Has trabajado como comisaria independiente durante bastantes años.  Con exposiciones como Sin heroísmos por favor, Retando a la Suerte, Bello Público…y un largo etcétera ¿Qué te ha aportado esta experiencia? ¿Lo echas de menos?

Después del MUSAC pasé durante un año por la Fundación Santander 2016 como directora de proyectos y ahí tenía una excedencia del MUSAC cuando terminó este proyecto decidí que en el MUSAC ya había hecho todo lo que tenía que hacer, así que regresé a Madrid. Cuando regreso a Madrid habían pasado siete años desde que me había marchado y apenas conocía el panorama o tejido madrileña, así que lo primero que hago es analizar la escena de artistas que estaban en ese momento en la capital. Y lo hago a través de Café Dossier, donde yo invito a artistas a mi casa a cambio de un café para que me contaran su trabajo y así comencé a “enredar”. Siempre me he considerado una “enredadora” además de definirme de “comisaria periférica” no sólo por haber trabajado en sitios como Móstoles, Alcobendas y Fuenlabrada, (esto es broma) sino también porque me interesa trabajar en esa línea que delimita a la institución y con lo que se encuentra fuera, cuando estoy en la institución me interesa fijarme en lo que está ocurriendo fuera, y viceversa. A veces, echo de menos de ser comisaria independiente para poder repartirme yo misma el tiempo y no estar tan sujeta a las líneas que marca una institución, también echo de menos escribir en medios, como Babelia. Pero sin duda, estoy muy feliz en La Casa Encendida donde puedo desarrollar otras líneas de trabajo y al final todo son etapas en la vida profesional y de todo se aprende. Me gusta pensar que estoy en un continuo aprendizaje.

¿Qué opinas de los blogs sobre arte contemporáneo?

Me parecen muy útiles y estoy a favor del uso de las nuevas tecnologías. Otra cosa es que analicemos si algunos son buenos o malos, ocurre como con la televisión: como medio es fascinante, pero luego depende de cómo se utilice. En principio me parecen un buen medio de difusión cuando son rigurosos.

Además de profesora de Historia del Arte en la UCM, también estás realizando una investigación para tu tesis doctoral: ¿Cómo está siendo la experiencia? ¿Cómo combinas tu vida profesional siendo profesora, trabajando en La Casa Encendida además de estar realizando la tesis?

Pues lo llevo como puedo, (soy de natural optimista!) aunque siendo muy consciente que me falta tiempo… Impartir clases en la Universidad lo considero una extensión de mi trabajo. Llevo ya tres años en la Universidad Complutense de Madrid y está siendo una experiencia muy gratificante, poder comunicar, construir las clases e intentar ofrecer herramientas de pensamiento, escuchar a los alumnos, rodearte de gente más joven, es un intercambio de conocimiento increíble. Estar rodeada de gente más joven me ha ayudado a formar un pensamiento crítico sobre mi propio trabajo, así que lo veo como algo que se complementa bastante; ya que no puedo entender la cultura y las exposiciones sin la parte de la docencia, y al revés.

¿Tienes algún futuro proyecto que puedas contarnos?

Ahora mismo estoy trabajando en las futuras exposiciones de La Casa Encendida. Así lo más inmediato que vamos a hacer es una exposición de performance que se llama Transmission, comisariada por  Joao Laia y en junio inauguramos la exposición Bibliotecas Insólitas, una exposición colectiva, comisariada por Gloria Picazo, y las tres exposiciones de la convocatoria Inéditos 2017; esto a nivel institucional. Después estoy inmersa en el fanzine que hago con mis hermanos, de modo altruista y completamente ajeno a la institución, como colectivo Leo Pardo, estamos preparando el número Padre.

¿Crees que se puede vivir profesionalmente de la Historia del Arte? ¿Qué consejo les darías a estudiantes de esta disciplina?

Creo que se puede vivir profesionalmente de la Historia del Arte. Yo no soy una excepción, soy uno de tantos ejemplos. A todos aquellos que han elegido estudiar Historia del Arte le felicitaría por su elección porque creo que saber de Arte puede ayudar a mirar el mundo de un modo menos prejuicioso y a respetar otras formas de pensar, el cielo es azul pero ¿por qué no puede ser morado?. Al final, si alguien tiene cosas que contar que las cuente, hay que hacer, hacer y hacer… Es cierto que no es fácil pero nadie dijo que lo fuese…

Un saludo amantes del arte,

IGL

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